martes, 25 de mayo de 2010

Silencio y Muerte

De tanto esperar,
A veces siento que
Mi alma se desespera
Ante tu presencia dulce, y,
Reluciente. Divina y celestial
Imitando al mismísimo sol, ardiente y único.
Sereno, paciente y Solitario.

Pero mi triste alma herida, me grita
Atormentándome y haciendo que no pueda
Decirte nada. No está tranquila. Y llora
Usándome como escudo se refugia. Es inútil. No le sirve.
La fuerza de su voz me aturde y me impide
Escuchar el exterior, las voces suaves...
Su dolor me lleva y de a poco me consume.


No hay comentarios: